Todos los viajes empiezan con una lista de lo que vas a ver. El mío empezó con una lista de lo que no podía comer.
Soy May, y hace unos años mi cuerpo tomó una decisión por mí: el gluten y yo no íbamos a seguir siendo amigos. Alergia al gluten no celiaca. Al principio sonó como una condena de viajera — como si el mundo entero, con todos sus mercados, sus panaderías de esquina y sus mesas largas, de repente tuviera un cartel de “no es para ti”.
Spoiler: no lo tenía. Y de esa terquedad nació este blog.
El mapa de lo que no puedo comer
Vivir con síntomas de celiaquía te vuelve, quieras o no, una detective. Aprendes a leer una carta como quien lee un contrato. Aprendes a decir “sin gluten” en idiomas que no hablas. Aprendes que un mismo plato puede ser un abrazo o una noche perdida, y que la diferencia está en preguntar bien.

Pensé que eso me iba a encoger el mundo. Hizo lo contrario. Me obligó a mirar cada lugar de cerca, a entrar a las cocinas, a hablar con la gente que cocina en vez de solo comer y seguir. Mi alergia me quitó el turismo de piloto automático y, sin querer, me regaló algo mejor: viajar despierta.
Recorrer, aprender, rescatar, replicar
Con el tiempo entendí que mis viajes tienen siempre el mismo ritmo de cuatro tiempos, y ese va a ser el pulso de este blog.
Recorrer. Los lugares, sí — pero de cerca. Las calles donde huele a algo, los mercados a las seis de la mañana, la ciudad que no sale en la postal.
Aprender. De cada sitio me llevo algo: una palabra, una técnica, una manera de hacer las cosas. He estudiado mandarín no en un salón sino en conversaciones reales, y te voy a contar ese camino también, porque aprender un idioma es otra forma de viajar.
Rescatar. Cuando un plato tradicional lleva gluten, no lo dejo ir. Me siento a entender de qué está hecho de verdad, cuál es su alma, qué se puede cambiar sin traicionarlo.
Replicar. Y después, en casa, lo vuelvo a hacer — sin gluten, sin perder lo que lo hacía especial. Ahí es donde una receta ajena se convierte en un recuerdo propio.
¿Y Beyond Gluten?
Sí, existe. Beyond Gluten es mi cocina, mi taller, el lugar donde aterrizan muchas de las cosas que traigo de vuelta. Nació de esta misma necesidad: comer bien sin renunciar a nada, a mano, con estándar, sin trazas y sin atajos.
Pero no es la estrella de este blog. Es más bien el destino final de algunos viajes — la mesa donde se prueba lo que aprendí afuera. Cuando aparezca por aquí, será porque una historia terminó volviéndose algo que se puede morder.
De qué va Maymay’s Blog
Este es un blog de viajes, escrito por alguien que tuvo que reaprender a viajar. Vas a encontrar lugares, cultura, moda que vale la pena, lo que está pasando en el mundo cuando lo miras de cerca, comida con historia, y mandarín contado desde lo vivido.
Y como hilo de todo, esta idea sencilla: una alergia no te achica el mundo si aprendes a mirarlo mejor.
Para quién escribo
Para quien viaja aunque sea desde la ventana. Para quien tiene veintitantos o treinta y tantos y ya entendió que el lujo verdadero es el criterio, no el precio. Para los que comen distinto y no por eso quieren vivir menos. Para los viajeros de corazon y para los que todavía están soñando con serlo.
Si algo de esto te suena, ya somos dos.
Empezamos
No sé exactamente a dónde nos lleva esto — y esa es más o menos la idea. Lo que sí sé es cómo vamos a viajar: sin prisa, con los ojos abiertos, preguntando bien, y sin dar por perdido ningún sabor.
Sin gluten, y sin quedarme afuera de nada.
Nos vemos en el próximo destino.

